Christian Stella, Experiencia Gong

entrevista

Written by:

por Ignacio Rial-Schies

“Dado que es la más abstracta de las artes, la música tiene la capacidad de inspirar el arrebato místico, una sensación de estar aquí-y-ahora que nos diluye hacia una expansión infinita.” Simon Reynolds, Después del rock.

tumblr_inline_o0e5ukyark1qz8f5y_500

Cuando tenemos la historia de la música entera al alcance de un click, lo que está sonando en tu ciudad, hoy y ahora, tiene mucho más que ver con vos que cualquier sugerencia de la burbuja de filtros de YouTube, Spotify o tu app de elección. La frialdad calculada de la nube maquínica nunca podría superar la calidez de la cercanía, de la serendipia, del caos y de la coincidencia. De ahí la necesidad de que exista esta entrevista. Christian Stella es un gongplayer de la ciudad de Buenos Aires que se presenta con el nombre de Experiencia Gong. Tiene cuatro discos grabados, el homónimo Experiencia Gong de 2012, y Chacrona Rio de 2014, y Sattva de 2015, todos escuchables en su página de bandcamp.

Pero aún con un microfoneado experto, las grabaciones solo registran parte de las vibraciones de sus instrumentos. La única manera de experimentarlas, como invita Christian con el nombre de su proyecto, es experiencial. Por eso la Experiencia Gong acontece con frecuencia para públicos reducidos en lugares pequeños, donde las ondas de esos platos de aleaciones alquímicas se siente tanto en el cuerpo como a través de los oídos.

De la misma manera que lo próximo puede ser más sorprendente que lo extraño, los gongs no son nada menos que exóticos. Los primeros se produjeron en el sureste asiático, donde los instrumentos metálicos como campanas y cimbales tuvieron un lugar central en la música local. Se dice que su nombre viene del idioma de Java, donde “gong” designa la tónica de una escala. Los primeros gongs planos, o tam tams o gongs chinos como se los suele llamar, se encontraron en la región de Guangxi, en el sur de lo que actualmente es China y se estima que fueron fabricados alrededor del año 200 antes de Cristo. Nadie está muy seguro de cómo llegaron a occidente, pero fueron incorporados en orquestas hacia fines del siglo dieciocho y muchos compositores de renombre, como Wagner, Mahler, Shostakovich y hasta nada sorpresivamente Stockhausen los incluyeron en sus obras. La trayectoria de Christian como músico empieza mucho antes de la Experiencia Gong. “Yo ya hacía música para viajar con la Bola Cósmica .” dice. “La banda que tenía antes era Lumbre, que hacíamos todo lo que fuera funcional a la música, ensayábamos y estaba todo milimétricamente calculado. Con la Bola Cósmica después la cosa era juntarse a flashear.”

image

 

IRS: ¿Entonces cuándo empezaste con los gong?

CS: En realidad, todo se dio cuando nos juntamos con Fango y cuando arranqué con La Bola Cósmica, que también apareció el Bareto, el bar al lado de la cárcel de Devoto. Nos juntábamos a tocar ahí y eran zapadas que nos subíamos a hacer cualquiera. Ahí me re curtí. En esa época conocí Neu!, Ale Leonelli me mostró Neu! y escucho la batería esa, un disco de 1972. Miro, en toda la música que escuchaba del ‘72, como Zeppelin o Deep Purple, todos los bateros de esa época prendían fuego la batería. Y éste era tun, tun, ta, y no tenía vergüenza. Ahí lo que dije fue Babylon te mete en la cabeza que vos tenés que tocar la batería como si fueras Bonham, pero hay un chabón que sacó un disco en la misma época y es genial. Ese tema, Hallogallo, no podía creer que el chabón se había animado. Y también conocí a Robert Wyatt, un batero que había perdido las piernas y hacía todo con un ride, y de él aprendí a tocar con el ride. Hacía todo, el bombo, la chancha, el redoblante con el ride. Esos músicos me mostraron que se podía hacer cosas de otra manera.

image

Mientras desgrabo esta entrevista, recuerdo lo que pensaba cuando hablaba con Christian, algunas ideas o recuerdos fugaces que no tuve tiempo de poner en palabras antes de saltar al siguiente tema. Cuando menciona a Neu!, una de las bandas alemanas insignia de lo que la crítica musical conoce como el Krautrock, pero que los alemanes llamaron desde el comienzo “kosmische Musik”, o música cósmica, pienso en cuánto tenía en común esa aspiración con la de otros músicos de la misma época.

IRS: Hay videos de bandas de los setentas con gongs colgados atrás del baterista, estoy casi seguro de que vi uno donde Bonham, el batero de Zeppelin, tenía uno colgado atrás.

CS: Todos tuvieron gong, todos. Ninguno los usó como lo usamos nosotros, eran un campanazo. Quizás Pink Floyd lo usó un poco más, pero lo usó violentamente, no lo usó sanadoramente. O sí, pero buscaban sanar un dinosaurio, no sé. Hay videos de Waters en Pompeya donde le pega como un hijo de puta. Sin sutilezas, lo usaba para romperla. Lo usaba como matiz, que estaba bien, pero eran matices heavy metal, no había sutileza. Yo después aprendí que la sutileza es mucho más poderosa.

IRS: ¿Cuándo tuviste tu primera experiencia gong?

CS: Yo conocí el gong en 2011. Me reenvía un mail Germán de la Bola Cósmica que dice Baño de Gong Sonidos Sanadores, lo veo y digo new age, chamuyo para las viejas chetas, pensamiento rockero. Pero así y todo voy porque me lleva la onda cósmica, que planea todo sin que vos te enteres. Y ahí conozco al gong, con Ricardo Toriano, ungongmasterargentino. No me olvido más, estaba lleno, era un cuartito así, tenía dos gongs, me acuerdo porque los ví y mucho tiempo después los toqué y todo, eran Sedna y Quirón. Y él les pega con un movimiento circular, no los golpea, los va como acariciando. No sale ningún sonido, o yo no lo escucho. Y después Toriano se corre de enfrente del gong y viene una onda de sonido, de allá atrás, wooouuuf. Era un sonido que yo nunca había escuchado. Y ahí dije no te puedo creer, estos son todos los pedales que usamos nosotros juntos y sin enchufar. Simple, que yo estaba tirando para el lado de la simpleza. Y de ahí pasó un año y me lo compré. Yo estaba laburando en el Hospital del Quemado, ahorrando plata no sabía bien para qué, estaba medio perdido artísticamente, o de la vida creo, seguía haciendo música y estaba todo bien, pero era como que no estaba rumbeado para ningún lado más que hacer música viajera. Tenía una banda re copada pero no trabajamos como otras bandas entonces no tenía un proyecto a seguir, no íbamos a grabar un disco, íbamos a Córdoba a tocar para cuatro amigos y no nos importaba. Cuando empiezo a escuchar más gongs, me doy cuenta de que eran pocos los que explotaban la parte musical del plato. Habían llegado desde el yoga o la meditación y yo quería encararlo por otro lado. Entonces lo consulto a Toriano, que traía gongs, y le cuento toda mi historia, la música, qué hacíamos con la Bola Cósmica y le digo que quiero tener un Venus, un plato chico de 24 pulgadas como para empezar. Y veo que a Toriano la cara se le tuerce como diciendo ah, este justo … Y yo lo había re pensado, y le pregunto qué le pasa, y me dice que si encaro la música como la encaro, con Venus iba a quedar astilla. Me dice que si quiero llevarme a la gente a viajar y que no vuelva más, tenía que ser un gong de más de treinta pulgadas, que son los que tienen más profundidad, que es de dónde salen las voces del universo. Y entonces elegí Marte, porque tenía conmigo algunas conexiones interesantes y no había visto ninguno, nadie lo tenía.

image

IRS: Entonces hay mucha planificación detrás, ¿cuál es el criterio para armar una colección de gongs?

CS: Bueno, el mayor productor europeo de gongs es Paiste, y tienen distintas líneas, están los sinfónicos que son estándar, los planetarios que son más modernos y después están unos que se llaman Sound Creation, que son unos gongs bastante oscuros. Iban a ser una línea como los planetarios, pero el tipo que los estaba desarrollando, el que bancaba esa movida de los hermanos Paiste, el más flashero, muere cuando habían hecho recién el primero, tierra, y les quedaron por hacer agua, aire y fuego.

IRS: Es muy extraño cómo faltan palabras para hablar de eso, que elijan un referente tan extraño a lo que es el plato como Júpiter o el fuego, ¿qué tiene que ver Júpiter con el plato?

CS: Cuando empezaron con el tema de los gongs planetarios, en Paiste lo llamaron a Hans Cousto, un matemático suizo, que venía trabajando el tema de la octava cósmica, una unidad de medida que ya había pensado Platón, y le preguntaron cómo era. Parece que dependiendo de la velocidad de rotación del planeta, podés sacar una frecuencia audible y los gongs se hacen después apuntando a ese tono.

image

Escuchando las palabras de Christian, recuerdo que por la misma época, algunos años antes del Krautrock pero después de que Paiste empezara a producir gongs,otro músico de este lado del Atlántico investigaba la relación entre los astros, la música y la espiritualidad. Ese músico fue el saxofonista de jazz John Coltrane, en su carrera posterior a A Love Supreme de 1965, con discos que ya en sus títulos aluden directamente a esos temas. Quizás sea Interstellar Space , el último de Coltrane editado antes de su muerte, el mejor ejemplo de sus inquietudes cósmicas, con temas bautizados como algunos de los planetas del sistema solar. Y según el libro de Cousto La octava cósmica, la frecuencia audible de la rotación diaria de la tierra, o cualquier otro planeta,  puede calcularse tomando la cantidad de segundos que tarda en girar sobre su propio eje. Tomando a la tierra por ejemplo, tarda 24 horas en dar una revolución, multiplicadas por 60 minutos, multiplicados por 60 segundos, dan una cantidad total de 86400 segundos. El giro de la tierra es entonces a la velocidad de 1/86400= 0.000011574 Hz, siendo Herz la medida de ciclos por segundo. Transportarla al rango humanamente audible implica duplicarla veinticuatro veces, lo que resulta en la frecuencia 194.18Hz, correspondiente a la nota Sol de la escala dodecafónica occidental. Para calcular la frecuencia de los demás astros se aplican cálculos similares sobre las unidades convencionales que se atribuyen a su velocidad de rotación y traslación alrededor del sol. La relación entre uno y otro, entonces, es completamente arbitraria. Pero creo que esa cercanía, que para hablar del gong sea tan fácil recurrir a metáforas astronómicas, tiene que ver con la naturaleza del sonido y una forma muy rudimentaria y primitiva, pero no por eso menos verdadera, de comprender al mundo. Esa comprensión está basada en la vibración y es por eso anti-esencialista: las cosas están en contacto, comparten un nombre y unas cualidades no por la materia que las compone, sino por su vibración, por su forma de afectarse. Las ecuaciones de Cousto, tan arbitrarias como puedan ser, retoman el camino que ya habían recorrido Pitágoras, Platón y Keppler, fundados en intuiciones animistas ancestrales, en busca de un patrón o una medida fundamental para la construcción del universo. Cousto cree haber encontrado la medida en la octava cósmica. Sus teorías son desestimadas por la comunidad científica, aduciendo arbitrariedad e imprecisión en sus cálculos. La pregunta, en realidad, sería respecto de qué se considera impreciso. Si consideramos que el metro fue concebido como la unidad de medida universal, para salvar las diferencias de los sistemas que cada estado nacional utilizaba hasta entonces, como tal, no precisa ningún referente real más que la fracción de un diezmillonésimo de medio meridiano, como lo definieron los enciclopedistas franceses hacia fines del siglo dieciocho. El meridiano es, a la vez, una línea imaginaria que corta la tierra en dos partes iguales, e imaginaria como es, la usamos diariamente para marcar la duración de nuestros días. Teniendo eso en cuenta, la octava cósmica de Cousto no es menos precisa que el sistema métrico y el calendario: es igual de efectiva para operar sobre el mundo.

IRS: ¿Y con los sinfónicos cómo es?

CS: Los sinfónicos no buscan una frecuencia tan específica, al contrario, lo que necesitan es tener un rango dinámico bien amplio, que tenga muchos colores. Cuando se habla de profundidad, que es fundamental en un gong, hablamos de la buena definición de tonos altos y bajos. Saber manejar ese rango dinámico es importante en el uso terapéutico. Eso es algo que aprendí de Aidan McIntyre, un gongmaster inglés que vino al país justo cuando yo empezaba a tocar. Y me lo enseño con un mensaje muy simple. Dijo que hace años que intentamos cambiar el mundo con violencia. Y aunque  algunas revoluciones tuvieron que ser violentas, como las de la independencia o la liberación de esclavos, ya es hora de darnos cuenta de que la violencia no colabora. Tiró un mensaje de paz, que con la sutileza se puede llegar mucho más. Si vos estás sentado ahí y yo le doy al gong con todo, vas a pensar qué sonido loco, pero tu cuerpo se va a cerrar, como cuando escuchás un disparo. Me enseñó a tocar suavecito, que ni lo escuches, y más allá de que no lo escuches, las vibraciones empiezan a moverse y el cuerpo las recibe, como una caricia. Todo el tiempo buena onda, y tus barreras físicas y áuricas empiezan a bajar. Y cuanto más bajan, más entrás, más te acercás al centro del ser. Y ese es el fin, coparse con el ser interior que cada uno tiene.

image

IRS: ¿Sabés cómo se hace un gong?

CS: Bueno, todo lo que sé me lo contaron ellos, Toriano y McIntyre. Parece que por el año treinta o cuarenta, Paiste ya producía platos para orquestas de música clásica y sabían de los gongs que se fabricaban en Asia. Entonces mandaron algunos de sus ingenieros a que se quedaran diez años, ponele, estudiando con los fabricantes tradicionales de gong en China y trajeran de vuelta ese conocimiento. Eran ingenieros alemanes, así que imaginate si habrán aprendido. Vuelven y empiezan a desarrollar los gongs de Paiste, la que sigue siendo la línea estándar. Una anécdota que me contaron y que habría que chequear es que Stockhausen se enteró de que estaban haciéndolos y va y le toca timbre a Paiste y le dice quiero un gong así. Y le hacen un gong así que no sé si ahora lo venden con el nombre Mikrophonie, como la obra donde lo usó. Y por lo que entiendo, en Asia sigue habiendo productores artesanales que te hacen un gong que suena perfecto y otro que quizás no, y los industriales. Lo que pasa es que esos no son tan buenos como los europeos.

El dato que Christian me sugiere chequear es exactamente como lo cuenta. Paiste creó el gong para Mikrophonie I, la obra de Karlheinz Stockhausen para gong, 2 micrófonos, 2 filtros y controladores que puede verse en este link . Escrita en 1964, Mikrophonie I evolucionó de los experimentos de Stockhausen. En el prefacio a la partitura de la pieza, explica cómo se acercaba al plato: “Lo puse en mi jardín. Hice experimentos excitando al gong con una variedad de implementos – vidrio, cartón, metal, madera, goma, plástico – que tomé de mi casa, y conecté un micrófono (con alta sensibilidad direccional) que sostenía en mi mano y movía alrededor, conectado a un filtro eléctrico, que desembocaba en un potenciómetro y luego era hecho audible a través de un parlante. Mi asistente Spek cambiaba los parámetros del filtro y los niveles dinámicos, improvisando. Al mismo tiempo, grabamos el resultado en una cinta. La grabación de este primer experimento de microfonía fue para mi un descubrimiento de la mayor importancia. No habíamos acordado en qué haría cada uno; yo usé algunos de los implementos que estaban a mano según me indicó mi humor, y a la vez sondeaba la superficie del gong con el micrófono, como un doctor haría con un  estetoscopio y un cuerpo.”

image

IRS: ¿Y cómo va a seguir lo tuyo con el gong?

CS: Y ahora me gustaría conseguirme un Plutón, primero porque es más grande que Marte, porque el tamaño no tiene nada que ver con el tamaño del planeta. El Sol es de 38 pulgadas y la tierra es de 38 pulgadas. Y Sedna, que es un planeta transneptuniano, también es de 38 pulgadas, pero le pegás cuatro veces y aparece un coro de ángeles o de mujeres, 38 mujeres todas cantando al mismo tiempo. La cosa es que me gusta Plutón, pero Plutón es heavy metal también. A Toriano le dije que me gustarían Marte y Plutón. Y Toriano es así zen y todo, pero fue un rockero, entonces me daba ejemplos para que entienda. Me dijo juntar Marte y Plutón es como que Dave Mustaine vuelva a Metallica.

IRS: Claro, la muerte y la guerra sobre el escenario. A la larga, si los gongs corresponden a los planetas y los planetas cada uno a un dios de la mitología griega, y de ahí se deduce su carácter, la verdad es que no hay ninguno que sea del todo bueno. Digo, Marte es la guerra, Plutón es la muerte, pero Saturno es el tiempo. Todas las energías del cosmos tienen un lado oscuro, está difícil encontrar un equilibrio.

CS: Bueno, mis amigos de la onda astral, que buscan el equilibrio, me recomendaron a la Luna o a Venus, pero todos tienen una parte positiva y negativa, como el ying y el yang. Yo cuando estoy tocando y quiero tirar buena onda, toco el sinfónico.

IRS: Algo me está quedando claro de las veces que te escuché tocar, que no me cerraba con la parte terapéutica de las vibraciones del gong, es que nunca me fui relajado. Al contrario, siempre me fui energizado y de alguna manera como conmovido …

CS: Es que si, no hay que confundir relajación con terapia. La relajación es una de las cosas que una terapia puede hacer. Pero quizás la terapia sea ponerte al palo. Como estos chabones que hacen deportes extremos, ellos no buscan la relajación, buscan estar al palo. Terapéutico es lo que transforma, terapéutica es la experiencia.

IRS: Es muy difícil hablar de esos momentos, de encontrarle palabras a todo lo que te está pasando cuando estás viviendo eso. ¿Cómo pensás lo que podés hacer con los gong?

CS: Yo creo que el gong, las vibraciones del gong, remiten a lo que uno siente ya por estar vivo. Y no el estar vivo por estar vivo, sino en esas situaciones que te hacen darte cuenta de que sos. No de que sos y uy qué rica torta la que te estás comiendo, no es la saciedad de estar comiendo una torta. Es darte cuenta de que estás siendo, y no haciendo algo. Sos la experiencia. Yo puedo hablar de lo que me pasa tocando el gong, pero al final se trata de subirme a mi propio viaje. Y creo que estoy aprendiendo, cómo hacer para dejar de pensar y coparme en tocar con amor un instrumento. El amor ese, ideal, pero que pase en la acción, me conecto con el amor para que lo que hago esté bueno.

Para cerrar, la filmación de una Experiencia Gong:

Dejá una respuesta