Textos

Entrevistas

Uno de los géneros que más me gusta leer y desarrollar es la entrevista. Sentarme a charlar con alguien sobre un tema que nos interesa a ambos es una de las formas más interesantes de aprender. Y convertir ese momento en un texto que perdure en el tiempo es mágico, como una alquimia que convierte al aire en polvo de oro.

Christian Stella, Experiencia Gong

por Ignacio Rial-Schies

“Dado que es la más abstracta de las artes, la música tiene la capacidad de inspirar el arrebato místico, una sensación de estar aquí-y-ahora que nos diluye hacia una expansión infinita.” Simon Reynolds, Después del rock.

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Cuando tenemos la historia de la música entera al alcance de un click, lo que está sonando en tu ciudad, hoy y ahora, tiene mucho más que ver con vos que cualquier sugerencia de la burbuja de filtros de YouTube, Spotify o tu app de elección. La frialdad calculada de la nube maquínica nunca podría superar la calidez de la cercanía, de la serendipia, del caos y de la coincidencia. De ahí la necesidad de que exista esta entrevista. Christian Stella es un gongplayer de la ciudad de Buenos Aires que se presenta con el nombre de Experiencia Gong. Tiene cuatro discos grabados, el homónimo Experiencia Gong de 2012, y Chacrona Rio de 2014, y Sattva de 2015, todos escuchables en su página de bandcamp.

Pero aún con un microfoneado experto, las grabaciones solo registran parte de las vibraciones de sus instrumentos. La única manera de experimentarlas, como invita Christian con el nombre de su proyecto, es experiencial. Por eso la Experiencia Gong acontece con frecuencia para públicos reducidos en lugares pequeños, donde las ondas de esos platos de aleaciones alquímicas se siente tanto en el cuerpo como a través de los oídos. Seguir leyendo.

Un viaje por el cosmos de Alejandro Sordi

Por Ignacio Rial-Schies

La primera obra de Alejandro Sordi que vi fue una pintada en la terraza de un centro cultural de Belgrano. Una figura humana con cabeza de conejo y unas manos enormes estaba parada en el medio del desierto, rodeada de cactus y un cielo celeste profundo. En la pared de al lado, del tercer ojo de una cara manaban colores que se extendían por detrás de las demás figuras. De eso hace varios años y de ese mural, que ya no existe, conservo un recuerdo vívido y una foto borrosa de celular que prefiero no compartir porque desmerecería su magnitud.

“Virgilio, el rey” Acrílico y óleo sobre tela, 50x70cm 2012

No tardé en googlear la firma que aparecía discreta en un rincón para encontrar los cuadros de Alejandro. Las figuras que conocí en esa terraza se repiten en ellos, varían, se desarrollan y acompañan en distintas constelaciones. Me enteré por los títulos de los cuadros y los brevísimos epígrafes que los acompañan, que el hombre con cabeza de conejo, o conejo con cuerpo humanoide, se llama Virgilio. El tercer ojo del cual manaban colores se desplaza al centro de su pecho, que abre con ambas manos y mira hacia nuestro lado desde el corazón.

La mirada es el centro de muchos cuadros de Sordi y funciona como una puerta de entrada o un punto de contacto. Ese contacto es el mismo que está vedado a los personajes del cine, que no pueden mirar directo a quien los contempla, en una historia que se presenta completa a exclusión del espectador. Por el contrario, en los cuadros de Sordi la mirada invita a participar de ese mundo ficcional y de sus historias. Son esos ojos impares los que nos inducen a un mundo donde los OVNIs, las bestias de múltiples cabezas, el fuego y los símbolos arcanos son el horizonte sobre el cual el arte acontece, no tanto como escena sino como experiencia. Virgilio es así el psicopompo que nos sumerge en un recorrido cósmico y místico por este mundo que, por más que me esfuerce en describir, está más allá de las palabras.

“El agua como medio” Acrílico y óleo sobre tela 120×80 cm 2012

“El agua como medio”
Acrílico y óleo sobre tela
120×80 cm
2012

Intrigado por la historia de esos personajes, por el mundo que construye Sordi sobre la tela y sorprendido de no encontrar otras referencias que hablaran de su obra, le propuse hacer una entrevista. Me recibió en el taller que funciona en la planta baja de su PH en Caballito. En las paredes encontré de nuevo esos cactus, nubes con ojos, pilas de cuadros ordenados y muchas latas y pomos de pintura. Mate de por medio, charlamos un rato.

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Cómo narrar la imposibilidad de decir, una entrevista a Leonardo Sabbatella

por Ignacio Rial-Schies

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Conocí a Leonardo Sabbatella en la facultad, en una materia como cualquier otra. Pero no fue entonces que nos hicimos amigos. Eso pasó unos meses después, cuando lo encontré de casualidad sentado en el zócalo de la Shell en Independencia y 9 de Julio y nos fuimos a tomar unas cervezas. Esa noche me enteré de dos cosas. Una, que Leo era un lector voraz. Compartimos cierto gusto por Borges y coincidimos en haber leído a Michel Houellebecq, pero el resto de lo que él estaba leyendo me escapaba por completo. La otra, que estaba escribiendo una novela. Por excéntrica que pudiera sonar esa afirmación en boca de cualquier otro, no recuerdo haberme sorprendido cuando se lo oí decir a él. Lo que en aquel momento sí me pareció excéntrico fue cuánto parecía resistirse a hablar del libro. Contaba de la muerte de dos personas cercanas al personaje principal, también hablaba de una historia coral, de un relato fragmentado, de capítulos cortos. Parecía que estaba intentando evitar contar la historia de la novela, más interesado, en cambio, por contar cómo la estaba escribiendo.

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Textos

Lo que sigue fue escrito por mí.

Presentación de Axioma y 2012-2016 de Diego Cirulli

Ayer acompañé a Diego Cirulli en la presentación de 2012-2016, un catálogo de su obra, en la Feria del libro de Berazategui LibrArte 2018. La invitación estuvo motivada también por el mural Axioma que pintó en el mismo partido hace unas semanas. Armamos este texto que leí y comparto acá también para darle otra vida.

La pintura de Diego Cirulli está atravesada por la experiencia; en el devenir de la imagen, recorre las tensiones que cosen lo histórico y social al acto pictórico más singular e íntimo.

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Algo encontrado

La cámara de fotos de mi vieja fue un objeto extraño durante mi infancia. Extraño como algo conocido pero no siempre presente, presente pero inaccesible, o al menos no disponible para mí. Cada cumpleaños o reunión por algún festejo, salía a relucir, generalmente cuando todos ya querían irse, para documentar ese encuentro, mayormente familiar.
Mi abuelo, cuyo gusto por la fotografía se salvó del volquete hasta el fallecimiento de mi abuela en miles de diapositivas que ocupaban armarios enteros, le había comprado esa cámara a mi vieja en 1977, cuando la acompañó al exilio en Alemania. Nunca me quedó del todo claro si ella había o no estado comprometida políticamente, pero creo que ese viaje estuvo más motivado por la paranoia de su padre, que había sido prisionero de guerra de los aliados en Holanda, antes que por cualquier peligro real. Me resulta curioso, ahora que cuento esta historia, notar que el modelo de esa cámara sea hoy conocido como el preferido por ciertos corresponsales de guerra: apareció al cuello de Dennis Hopper en Apocalypse Now y en las manos de Steve McCurry en su retrato de la niña afgana, famosa tapa de National Geographic. Es un instrumento de precisión que para nada desentona junto a un rifle de asalto y una granada de mano. Seguir leyendo.

El relato de una fiesta

No soy un gran asistente a fiestas. Cuento con los dedos de una mano mis fiestas memorables, todas por motivos que no veo manera de poner en palabras. Pero sí hay una que recuerdo con afecto, no por los detalles, triviales, probablemente irrelevantes para cualquiera que no haya estado ahí, o aun para quienes sí estuvieron, sino por dos fotos que saqué, y que casi diez años después dicen todavía algo de lo que me interesa en la fotografía. Estas son las fotos:

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Reseña de “Vida de pintor” de Carlos Alonso

Reseñar la muestra de un artista consagrado, sita en una sala de exhibición que poco requiere del esfuerzo de un escritor amateur, un mes tras su inauguración, puede ser, casi seguramente sea, un desperdicio absoluto. Pero es ese patetismo de lo superfluo, de lo innecesario, de lo accidental, creo, lo que me motiva a escribir sobre la obra de Carlos Alonso.

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ESPACIO ATEMPORAL – Texto para una exposición

Redacté este texto para la muestra de dos grandes amigos:

“Espacio Atemporal es una muestra de dibujos y pinturas. Estas, que son quizás las herramientas más inmediatas para darle forma a la imaginación, las mismas que usamos en la infancia que es a la vez el comienzo de nuestra historia, las vemos cargadas de un espíritu místico en las tintas de Marcelo Drago y la pintura digital de Moira Mantinian.

Son dos polos de una misma esfera, un espacio sin tiempo donde nos muestran los mundos que albergan, que no reconocen la diferencia entre el afuera y el adentro.

En esta época que parece dirigirse a la mediatización de cualquier contacto y a la monadización de toda experiencia, los paisajes de Espacio Atemporal son un oasis para la imaginación, un remanso donde descansar del constante nadar a contracorriente.”

La muestra inaugura el sábado 2 de septiembre a las 20:00 en Yapeyú 395. Más información en el evento de FB.

Reseña de Diaspora de Christian Scott aTunde Adjuah

“Muchas veces cuando usás la palabra ‘jazz’, inmediatamente te volvés una persona non grata, especialmente en el contexto de la música moderna. La gente suele aceptar la idea de que los mejores discos de jazz ya fueron grabados, ¿no? Y que los mejores músicos de jazz vivieron y murieron, lo cual es una idea completamente falsa, pero la gente se aferra a ella.”

Así decía hace poco Christian Scott, también conocido como Christian Scott aTunde Adjuah, un trompetista, compositor y productor de Nueva Orleans en una entrevista con The Creative Independent. ¿Cómo no salir corriendo a buscar lo primero que uno pueda conseguir de este tipo? ¿Cómo no amar el descaro con el cual desafía al mainstream, pero no desde la posición del artista de una supuesta vanguardia con oídos solo en un público de elite, cosa que el jazz tampoco fue nunca, sino proponiendo un quiebre en esa misma absurda distinción de género?

La obra de aTunde Adjuah está sin dudas a la altura de su programa. Criado en una de las ciudades con la cultura musical más diversa de América del Norte, donde confluyen las cálidas corrientes caribeñas con la fría disciplina sajona en la ejecución e instrumentación musical, reescribe la herencia del género para transfromarlo de un vestigio arcaico de un tiempo olvidado en la clave misma para interpretar el sonido de nuestra época.

Review: Conversations with Cezanne

Conversations with CézanneConversations with Cézanne by Michæl Doran
My rating: 5 of 5 stars

The main interest of this book, its biggest strenght, lies in a self-perceived lack in early modernist painting: Cezanne, even when he had several other painters as students who would go on to garner reputations of their own (although evidently not as great as his), left behind no writings, not even an attempt to sum up his painterly knowledge. Everything that was left behind were his paintings, letters and the living memory of the conversations he had had with his students.
This book takes from several different sources, among which the most important were publications by Émile Bernard, Maurice Denis and Joachim Gasquet shortly after their master’s demise, Cezanne’s living thought on his craft. Not only is their testimony on their teachers’s knowledge and character riveting to anybody interested in modernism and painting, but the discussions the editor of the original tome, P.M. Doran, points at and frames up, contribute greatly to understanding what was at play when these artist-writers published their texts on their master: they were giving shape to the Cezanne we have come to know today. They were claiming the inheritance of their spiritual father, and in doing that, they started a discussion that painters are still having: What is painting today?

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Review: On Photography

On Photography
On Photography by Susan Sontag
My rating: 5 of 5 stars

Someone wrote somewhere that this book would have been more adequately titled “Against Photography”. Though I wouldn’t disagree entirely, that commination is part of the kind of thought that Sontag magnificiently disarms throughout this book. It is the same kind of opositional logic that has proposed, since photography’s earliest days, if it could be considered art. As Sontag affirms, the question deserves no answer, for it confuses the medium with the purpose. The same way writing is used for compiling lists, archives, catalogues and also poetry, novels and masterful essays on other media, photography can be applied to the most varied enterprises, including but not limited to art.
In that sense, Sontag doesn’t write against photography: she criticizes the place photography was given in popular discourse. And in that respect, “On photography” is a great book for anybody with questions about the processes of socialization in our moment in history.

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Anti-reseña de In the Aeroplane over the Sea de Neutral Milk Hotel

por Ignacio Rial-Schies, originalmente para Música para la Posteridad.

La Perla de Once ahora es un Kentucky. Y si escuchás “La Balsa” de Los Gatos, seguida de cualquiera de los grandes discos grabados en 1967 como Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band o The Piper at the Gates of Dawn vas a empezar a darte cuenta de por qué acá nos gusta tanto el lo-fi. Desde los comienzos del rock nacional, los discos se grabaron en condiciones bastante distintas a las de las grandes bandas del hemisferio norte y el gusto, lejos de ser una elección, cristaliza en torno a esas mismas condiciones.

Digo esto para tratar de explicar por qué pensé en In the Aeroplane over the Sea, el segundo de Neutral Milk Hotel, cuando me pidieron que eligiera un disco para esta página. Y el esfuerzo lo hago, en mayor parte, para evitar usar la palabra “indie” y todavía más “hipster”. Seguir leyendo.

Review: To Destroy Painting

To Destroy Painting

To Destroy Painting by Louis Marin

My rating: 4 of 5 stars

The title promised a lot, but I somehow did not get really into it until the second half. While proving that it is not possible to talk about painting without a certain frame of reference, which in this case is built mostly out of bits and pieces of structural linguistics, Marin’s analysis of Caravaggio and Poussin’s work (and some others along the way) makes a clear case for an art history that delves deeper into the ways artistic production and aesthetic perception structured and influenced each other in the time frame those works were created in, and also beyond.
I’m currently following a self-drafted reading programme on aesthetics, with a focus on painting, trying to put this book in relation to Deleuze’s Logic of Sensation, his course on paiting, and more recently, Ranciere’s work. I’m looking forward to rereading this particular book looking for more connections.

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